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nueva compañía, que se capitalizó con ¥190.000, no tenía
maquinaria y sólo contaba con algún equipo científico. Apoyados
en su inteligencia y conocimientos técnicos, Ibuka y sus ingenieros comenzaron
a crear mercados nuevos. Su creatividad e innovación serían sus
únicas guías en un territorio desconocido. El presidente Maeda hizo
eco en el discurso de Ibuka y subrayó a los ardorosos ingenieros jóvenes:
"Hoy se ha iniciado nuestra pequeña compañía. Alimentada
por sus tecnologías superiores y por su espíritu de unidad, la compañía
crecerá. Y a medida que lo haga aportaremos una contribución real
a la sociedad". Así
nació Tokyo Tsushin Kogyo ó Totsuko ó Corporación
de Ingeniería de Telecomunicaciones de Tokio). A partir del día
siguiente, todos trabajaron arduamente. A menudo quedaban absorbidos por sus labores
hasta avanzadas horas de la noche, mucho después de que los grandes almacenes
Shirokiya habían cerrado, y descubrían que se habían quedado
encerrados, con todas las puertas bajo llave. A veces, policías llenos
de celo los pillaban en las salidas de emergencia. ¿Quién podía
culpar a un policía por tomar como ladrón a alguien que, avanzada
la noche, salía furtivamente por una salida de incendios? Pero los jóvenes
ingenieros hallaron una solución: duplicaron las llaves de la entrada principal
y de las demás salidas y pronto circulaban libremente por el edificio.
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|  | | | Pero
no pasó mucho tiempo antes de que se detectara el truco. Fue una época
difícil, pero feliz, para este grupo de jóvenes. Tales diversiones
no podían ocultar, sin embargo, las dificultades experimentadas por los
ingenieros ante la falta de materiales. El
8 de mayo, Ibuka visitó el Ministerio de Comunicaciones y recibió
un pedido de cincuenta voltímetros de tubos al vacío. El problema
era que los tubos al vacío eran difíciles de fabricar y encontrarlos
en el mercado negro representaba viajes a Akihabara, en Tokio, o a la zona de
Yokohama o incluso a la Prefectura de Ibaraki. La
situación no era mejor respecto a la maquinaria, pues la compañía
no podía invertir sus escasos fondos en adquirirla y los ingenieros de
Totsuko se veían obligados a fabricar su propio equipo. Comenzando con
los cautines, los laboriosos ingenieros hacían destornilladores utilizando
resortes de motocicletas rescatadas de entre las ruinas de guerra. Construían
sus propias bobinas eléctricas y usaban alambrado eléctrico de los
cables telefónicos en sus productos de prueba. Aunque tales deficiencias
planteaban problemas, los jóvenes ingenieros disfrutaban su trabajo. La
mayor preocupación de todos, sin embargo, era financiera. La urgente necesidad
de la nueva compañía se veía agravada por la política
gubernamental de adoptar una nueva moneda, | |
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tal como lo establecía el Decreto de Medidas Financieras de Emergencia
de febrero de 1946. En consecuencia, ganar nuevos yenes era vital para mantener
a la compañía en operación. El producto de mayor venta que
Totsuko podía ofrecer al mercado de nuevos yenes fue un cojín electro-calentado. Ganando
nuevos yenes Para
ganar dinero en la nueva moneda, Ibuka diseñó un cojín electro-calentado
para uso del consumidor en los meses de invierno. Una delgada rejilla de alambre
de nicromo iba insertada entre dos hojas de papel reforzado en el interior de
un cojín forrado de cuero y tela. No era un dispositivo muy seguro porque
carecía de termostato y no utilizaba material piroretardante. Dado que
Ibuka y sus colegas no estaban dispuestos a empañar el nombre de Totsuko,
el producto se vendía con el nombre ficticio de "Ginza Nessuru Shokai"
("Compañía Ginza de casi todo") | |
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